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VALOR SEGURO
50 años después, los pequeños roadsters ingleses de los 60 siguen haciendo furor. Por ejemplo el TR 4, un valor seguro entre los aficionados que piensan que poseer un clásico debe ser ante todo un placer y no… un sacrificio.
Los roadsters (también conocidos como “sport-cars”) son un invento ingles de antes de la guerra destinado a hacerles olvidar, según las malas lenguas,…. su mal tiempo. La verdad es otra: la ausencia de techo permite ganar peso y hacer economías, obteniendo así unas prestaciones decentes con mecánicas de serie. Los Triumph TR2 de 1953 y TR3 de 1955 ilustran perfectamente este genero como antes lo hicieron los MG TA, TB, TC,… vehículos concebidos para la diversión de los jóvenes, relativamente baratos, vagamente deportivos, deliciosamente incómodos, técnicamente rudimentarios, y necesariamente... excéntricos. Hasta los ricos se enamorarán de ellos (¡son tan divertidos!) y también los americanos (¡por la misma razón!) y los Triumph… triunfan. Pero a finales de los 50 la competencia del continente despierta: marcas como Porsche o Alfa Romeo se enfrentan a la dominación británica con nuevos argumentos (356, Giulietta) incluso (y sobre todo) en el jugoso mercado americano. La hora de la reacción ha sonado, (“tiene que cambiar algo para que todo siga igual”) y Triumph encarga al italiano Michelotti el diseño de una carrocería menos rustica, mas moderna y confortable, equipada (por fin) con cristales descendentes y una verdadera capota, y montada sobre un chasis que crece (un poco) para ofrecer mas espacio vital a los sufridos pasajeros. Ha nacido el TR4 uno de los mas famosos roadster de los 60.
CARACTERISTICAS Su motor es el mismo del TR3, o sea un motor de origen… ¡agrícola!. Si, han leído bien, la base es el robusto 4 cilindros del tractor Ferguson, que también montaban los automóviles Standard (los dueños de Triumph), y que para mover al TR2 (el TR1 no paso de prototipo) adoptaba un par de carburadores, un nuevo árbol de levas y... flamantes tubos de escape. Presentado en 1953 con 1991 cm3 y 90 cv, alcanza los 100 cv en el TR3, los 2138 cm3 en el TR4 (sin aumento de potencia) y los 104 cv (sin aumento de cilindrada) en el TR4 A de 1965. Para transmitir esa potencia a las ruedas traseras, el TR4 cuenta (como el TR3) con una caja de cambios de 4 velocidades y (opcionalmente) con overdrive. El chasis es también el del TR3, aunque levemente ensanchado: doble viga en escalera, suspensión delantera independiente, eje trasero rígido. Y lo mismo ocurre con los frenos: tambor en las ruedas traseras, discos Girling en las delanteras. Así que la única novedad importante es la comunicativa dirección de cremallera. Habrá que esperar unos años para que los técnicos de Triumph se atrevan con las ruedas traseras independientes, presentes en el TR4 A IRIS (Independant Rear Suspension). Y algunos clientes…. se lo reprocharán. De hecho los ejemplares vendidos en USA (aproximadamente un 25%) conservarán el eje rígido y las ballestas originales por exigencias del importador. En lo que todos coinciden es en los elogios a la carrocería de Michelotti, que estaba en su mejor forma y supo darle un sello personal sin perder el encanto tradicional de un roadster ingles. El despegue de las aletas traseras (que acoge los pilotos verticales), los simpáticos faros “saltones” (como de rana) y el leve abombamiento del capo (para albergar los filtros) siguen siendo.. muy Triumph. Y los discretos cromados sirven para resaltar con gracia una línea perfecta en su sencillez, con detalles como el tapón de gasolina delante del maletero (cuidado con manchar los asientos cuando rebosa) y las espectaculares ruedas de radios (opcionales pero imprescindibles).
AL VOLANTE Instalarse a bordo no es el ejercicio físico que nos esperábamos. El TR4 es bajo, pero es posible entrar (¡y salir!) sin contorsiones de funambulista, incluso con la capota en su sitio. Las piernas encuentran fácilmente su lugar estiradas horizontalmente bajo el salpicadero, la pequeña banqueta (de cuero opcional) es dura pero acogedora y el volante (Nardi de madera, también opcional) cae bien a la mano, lo mismo que el cambio. El salpicadero es precioso, de madera (en el TR4 A, antes de chapa) y cuenta con 6 negros relojes que nos informan (cuando funcionan) del estado de animo del motor. Dos de ellos destacan frente al piloto: el velocímetro y el cuentavueltas, con la zona roja a.. ¡5000 rpm!, un aviso de que no debemos esperar grandes escaladas del motor. De hecho, cuando lo despertamos, nos responde con un sonoro ronquido, digno de un... percherón. Ya en marcha, salvo la palanca de cambios, todos los mandos son duros: el embrague, el volante (a baja velocidad), los frenos. Y el motor tiene carácter, plenitud y una solidez muy tranquilizadora a cualquier régimen... menos los altos. Mas allá de las 4500 rpm, una vez rendida la máxima potencia, no esta a gusto, y lo manifiesta con gruñidos de reprobación que, además, no son necesarios. Con un peso de apenas una tonelada, el TR4 responde sin dudarlo a las ordenes del acelerador incluso (y sobre todo) a bajo régimen. Sin ser las de una catapulta intergaláctica, las aceleraciones son convincentes y el contacto, delicioso y puramente mecánico, de la palanca de cambios nos permite casi sentir el engranaje de los piñones y el calor del aceite, duplicando al placer de conducir. Además, si deseamos jugar (y contamos con overdrive), tenemos un total de ¡7 marchas! a nuestra disposición, algo muy útil sobre todo en autopista para el relax de la mecánica... y el nuestro. En cambio en carreteras bacheadas, recordamos con sorna el argumento comercial de la época, que presentaba el TR4 como un “súmmum” del confort. El paseo parece mas bien un rodeo, con banda sonora de bolsa de canicas agitadas y no nos preguntamos si vamos a perder alguna pieza sino solamente… cuando. Pero no seamos injustos, aunque el TR4 parezca retorcerse en todas las direcciones apenas se nota en el comportamiento: ningún desvío de la trayectoria, nada de bruscas derrapadas, nada que ver con un Morgan o un Healey en las mismas circunstancias. Sin ser un modelo de rigidez ni de precisión, el TR4 conserva en todo momento un tacto agradablemente deportivo, al que contribuyen mucho una dirección bastante directa y franca en sus reacciones y una tendencia natural al dulce sobreviraje, justo el suficiente... para divertirse. Porque de eso es de lo que se trata. Con la cabeza al aire y los pies calientes, en un TR4 cada kilómetro se aprecia, se conquista, a fuerza de sobresaltos y gruñidos, a ras del asfalto, cerca del escape de los camiones pero también en el sitio ideal para percibir los primeros olores de la primavera. Hay coches que nacieron para transportarnos, pero este no esta hecho para eso. Se conduce un TR4 para domarlo, para escucharlo, para jugar con el. No para ir… a ningún sitio.
COMPRAR UNO En cuanto al mantenimiento hay poco que decir (y eso dice mucho): el motor es sólido (de tractor) pero gasta aceite (1litro a los 1000 km) y no aprecia la zona roja del cuentavueltas. Y el overdrive (opcional pero muy habitual) es un mecanismo frágil, como también lo son algunos accesorios. Afortunadamente todos los repuestos (tanto los mecánicos como los “estéticos”) pueden encontrarse fácilmente y… ¡nuevos!.
CONCLUSION
PRODUCCION TR 4 (1961-1965) : 40.253 ej. TR 4 A (1965-1967) : 28.465 ej. TOTAL : 68.718 ej.
Texto: JR VIDEO
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BIEN Roadster Linea Michelotti Personalidad Triumph Motor de tractor (Ferguson) Frenos de disco Overdrive útil
MAL Overdrive frágil Corrosión Confort
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TRIUMPH TR 4
TRIMPH TR 4 A IRS MOTOR Tipo: 4L Longitudinal delantero Cilindrada: 2138 cm3 Potencia: 104 cv a 4700 rpm Par: 18,2 mkg à 3000 rpm Transmisión: Trasera 4 velocidades CHASIS Dirección: Cremallera Suspensión D/T: Independiente Frenos D/T: Disco/Tambor Neumáticos D/T: 165x15 DIMENSIONES Largo-Ancho-Alto: 3,96-1,47-1,27 m Peso: 1016 kg Peso/Potencia: 9,76 kg/cv PRESTACIONES Velocidad máxima: 177 km/h 0-1000 m: 32”6 PRECIO 25.000 € (08/03/2010)
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El salpicadero de madera era de serie en el TR4 A, pero opcional en el TR4, que lo traía de chapa (siempre) blanca.
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El robusto 4 en línea Ferguson rinde 100 cv en el TR4 y 104 cv en el TR4 A. Una diferencia bastante… simbólica.
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Concebido para los jóvenes, el TR4 gusto también a los ricos... y a los americanos. Resultado: 68.718 ej.
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El TR5 (arriba, 1967-68, 11.431 ej) es un modelo de transición con la carrocería del TR4 y motor de TR6 (abajo, 1968-76, 91.850 ej). Un magnifico 6L que llega a rendir 150 cv y los mueve a 200 km/h.
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El TR4 es perfecto para abandonar la ciudad y disfrutar al atardecer de los aromas del campo…. en compañía.
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Aunque el maletero sea “suficiente”, el trasportín le sienta de maravilla. Como a cualquier roadster ingles...
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