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BIEN ¡Prestigio! Línea elegante Ambiente refinado Gran Turismo (muy) rápido 4 plazas “reales” Maletero
MAL Corrosión Mantenimiento ¿Repuestos?
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EL TRIDENTE SE CIVILIZA
De 1926 a 1957 la producción acumulada de Maserati de carretera no llega a los 300 ejemplares. Eso explica hasta que punto la concepción del 3500 GT, su primer Gran Turismo “de serie”, supuso una revolución, y un desafío, para la marca del tridente.
Los hermanos Bindo, Ernesto, Ettore y Alfieri Maserati preparan motores de competición desde 1914, pero su primer automóvil completo no nace hasta 1926, y lleva en su escudo el famoso tridente inspirado en la estatua de Neptuno de una plaza de Bolonia, su ciudad natal. Bellos automóviles de carreras de 4, 6, 8 y hasta ¡16 cilindros!, salen de sus manos durante los años 30, pero muy pocos adaptados para el “turismo”, y las cosas no cambian mucho cuando, en 1937, la familia Orsi adquiere la empresa, conservando el nombre y a 3 de los hermanos (el mayor, Alfieri, ha muerto en 1932) como asesores de la casa. Pero, tras el paréntesis de la guerra, las victorias de Fangio (campeonatos del 54 y el 57) dan prestigio y un nuevo impulso a la empresa... pero pocos beneficios. Los Orsi deciden imitar a sus rivales los Ferrari (campeones del 52 y el 53 con Ascari y del 56 ¡con Fangio!) y fabricar un “Gran Turismo” capaz de competir con los 250 GT de la marca del “caballino”. Será el 3500 GT, concebido por el ingeniero Giulio Alfieri y carrozado por Touring.
CARACTERISTICAS Su motor es un gran 6 cilindros con doble encendido (2 bujías por cilindro) y doble árbol de levas en cabeza directamente derivado del que monta el 250F de Fangio. Alimentado por 3 Weber doble cuerpo rinde 220 cv a 5500 rpm pero su mayor virtud es la flexibilidad con un par de 32 mkg a solo 4000 rpm. Va montado sobre chasis tubular, y la suspensión es, delante, de ruedas independientes con triángulos superpuestos y muelles helicoidales, y detrás, un tradicional eje rígido sobre ballestas semielípticas. Los frenos son de tambor, aunque los discos delanteros eran opcionales (de serie desde el 60 y detrás desde el 63) y el cambio un ZF de 4 v (5 desde el 61). Pero la principal “mejora” es la adopción de una inyección Lucas (1962) que eleva la potencia a 235 cv pero cuyo mantenimiento resultaba tan exigente que muchos propietarios volvieron al carburador. En cambio la carrocería diseñada y fabricada por Touring con la técnica “superleggera” se mantendrá en producción sin apenas cambios durante los 7 años de vida del modelo. Hay por supuesto algunas versiones (8 coupes y 2 cabrios) de otros carroceros y sobre todo el magnifico y felino spider Vignale, del que se hicieron 242, pero ninguno alcanza la pureza intemporal libre de adornos del coupe Touring, ni tampoco sus cifras de producción: ¡1970 ejemplares!. Frente a su carrocería, la primera impresión asombra: ya habíamos visto este Maserati en las revistas, o en la web, pero nunca en la calle y a escala real es mas grande de lo que creíamos. Con 4,70 m es casi tan largo como un Lamborghini Espada que no es precisamente un peso pluma. Pero eso no estorba para el equilibrio de su línea, sino todo lo contrario: el relativo clasicismo de Touring puede así expresarse en un registro elegante y lujoso, sin olvidar por supuesto una fuerte connotación deportiva. Su techo, suavemente abombado, sus ventanas “panorámicas”, y sus discretos cromados en parachoques, faros, calandra y aletas posteriores nos hablan de Gran Turismo, pero las tomas de aire laterales y sobre el capot, y el tridente que preside la calandra, nos recuerdan que estamos a bordo de un deportivo de raza, de un... Maserati.
AL VOLANTE Otra ventaja de ese gran tamaño es que por una vez la apelación 2+2 es cierta y hay sitio en las plazas posteriores para que viajen dos adultos en condiciones mas que aceptables. Pero evidentemente se esta mejor delante, donde el ambiente también duda entre lujo y... sport. El salpicadero de chapa nos ofrece el catalogo completo de relojes circulares de los que ningún italiano de raza debe prescindir, el inmenso volante de 3 brazos tiene muescas en el aro que facilitan empuñarlo, y una barra frente al pasajero le ofrece un asidero, pero en medio hay un encendedor, el cuero de los asientos es confortable, la moqueta espesa, y los elevalunas... eléctricos. Además ponerse al volante no exige dotes de contorsionista, el aro no estorba las piernas y se alinea con los pedales, la palanca del cambio cae bien a mano y la visibilidad tras el inmenso capot es excelente. Para hacer un deportivo Maserati no creía necesario hacerlo incomodo, y eso supuso entonces una revolución. La llave de contacto también esta a mano (izquierda, como en los Porsche) y tras algunos gruñidos del motor de arranque, el 6 cilindros responde con un ronroneo grave y presente, que no nos esperábamos de un italiano. En cambio la dureza de los mandos sin asistencia era previsible en las maniobras: el volante requiere músculos, el embrague y el acelerador también. Pero una vez en marcha, el Maserati no tiene nada de un camión y nos conquista por su facilidad, lejos de la brutalidad, la rebeldía esperables en un deportivo de su calibre. ¿Nos apetece pasear? Vale, el 3500 GT lo aceptará sin rechistar: el 6 cilindros responde a pocas revoluciones, las velocidades se engranan sin darnos cuenta, y la suspensión no se cree obligada a informarnos de la menor irregularidad de la calzada. Pero aunque el desfile se le de bien este coche es capaz de otras cosas: reduzcan una o dos velocidades, algo que el cambio preciso y bien sincronizado acepta de buen grado, y escuchen cantar al 6 cilindros: por encima de 2500/3000 vueltas se expresa francamente, acompañando su empuje de un clamor redondo, calido, que nos recuerda su noble origen. Evidentemente, hay carreras tras ese hermoso ruido, presente pero nunca ensordecedor, pero es un motor de “carrera larga” y no de los que ofrecen silbidos estridentes en lo mas alto del cuentavueltas. A cambio de un par muy generoso a medias revoluciones, su tono de barítono alcanza sus limites naturales alrededor de 5500 rpm. ¡Que importa!, pronto (7”, según las pruebas de la época) la aguja del velocímetro marca 100 km/h y no nos hemos dado ni cuenta. La aceleración, muy lineal, esta empezando y sobre todo el automóvil parece insensible al aumento de la velocidad: el gran capot no se inmuta, mientras el volante se mantiene con una mano negligente, sea cual sea el estado de la carretera. En línea recta, el 3500 GT es capaz de cruzar a velocidades francamente elevadas (230 km/h) sin que el conductor necesite demostrar su talento porque, sin duda, esta hecho para el Gran Turismo: denle grandes espacios y los devotara a toda maquina sin martirizar a sus afortunados pasajeros... ni aterrorizar a su piloto. Esta buena voluntad es también evidente en las grandes curvas, tomadas a ritmo rápido: perfectamente equilibrado, rígido y sano en los apoyos, el Maserati está solo limitado por la talla de sus neumáticos y su escasa adherencia. En cambio, los recorridos claramente sinuosos ponen de manifiesto, sin delicadeza, sus excesos de peso: olviden los 1350 kg oficiales (en seco) las pruebas de la época dan valores reales (y en orden de marcha) de unos 1600 kg. En los virajes encadenados, pese a una dirección rápida y precisa, y unos frenos tranquilizadores, ese peso no perdona, y el Maserati balancea, perdiendo precisión en la entrada y motricidad en la salida. Esta leve critica no debe interpretarse sin embargo como una negación de sus virtudes dinámicas: el GT es sin dudas un automóvil deportivo, riguroso, eficaz, potente y rápido. Pero las carreteras de la sierra le convienen menos que los largos recorridos, tipo Madrid-Marbella. Por la nacional, naturalmente.
COMPRAR UNO . ¿Es razonable recomendarlo? Caro en la compra (70.000 € por un coupe Touring 110.000 € por un spider Vignale) caro en la restauración (carrocería de aluminio sobre un armazón tubular) caro en el mantenimiento (sobre todo con inyección mecánica) el primer Maserati “de serie” puede ser casi tan exigente como un automóvil de competición. Además no hay repuestos y la corrosión acecha. Pero mírenlo y condúzcanlo…. Si pueden ¡lo comprarán!.
CONCLUSION
PRODUCCION 3500 GT SPIDER (1959-1964) : 244 ej. TOTAL : 2.222 ej.
Texto: JR |










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MASERATI 3500 GT
MASERATI 3500 GT MOTOR Tipo: 6L Longitudinal delantero Cilindrada: 3485 cm3 Potencia: 220 cv a 5500 rpm Par: 32 mkg a 4000 rpm Transmisión: Trasera 4 velocidades CHASIS Dirección: Tornillo sin fin Suspensión D/T: Independiente/Eje rígido Frenos D/T: Disco/Tambor Neumáticos D/T: 6,50x16 DIMENSIONES Largo-Ancho-Alto: 4,70-1,70-1,30 m Peso: 1350 kg Peso/Potencia: 6,13 kg/cv PRESTACIONES Velocidad máxima: 230 km/h 0-1000 m: 29”8 PRECIO 70.000 € (04/07/2011)
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Volante de tres brazos, innumerables relojes para el piloto y un encendedor para el pasajero. Fumar era.. elegante.
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Las grandes puertas facilitan el acceso a las plazas traseras, suficientemente amplias como para acoger a 2 adultos.
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Muy equilibrado y exento de adornos el cuope Touring no cambio apenas en 7 años y ha envejecido muy bien.
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El 5000GT (59-64, 36 ej) monta un V8 de 5 L en el chasis del 3500. En la imagen, el coupe Touring para el Sha de Persia.
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El maletero, amplio y cuadrado, como corresponde a un gran turismo. Abajo los pilotos traseros cambian en el 61.
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Si, han contado bien : hay doce bujías para solo seis cilindros y doble árbol de levas en cabeza. Resultado: 220 cv.
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Sobre un chasis (10 cm) mas corto, el spider Vignale ofrecía elegancia y aire libre a la jet-set europea y californiana.
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